Aspectos emocionales embarazo parto y crianza.

“ASPECTOS EMOCIONALES EMBARAZO PARTO Y CRIANZA” Cristina Aznar

Charla-Debate. Diciembre 1999. Villa Paz. Centro de Actividades.

Tener un hijo en esta sociedad.
Tener un hijo en los albores del siglo XXI.
¿Nos parece importante elegir el momento? ¿Es importante plantearnos nuestro

embarazo?
¿Cómo vivirlo desde nosotros-as?
PARIR y CRIAR en los albores del siglo XXI. ¿Qué es y qué supone?.
¿Existe una coherencia entre el deseo objetivo de la madre y padre o son

proyecciones de nuestras propias carencias? Ciertamente hay mujeres que dicen esperar llenar ese vacío existencial que sienten teniendo un hijo…

Debido a todo esto considero que vale la pena tener presente ese Ecosistema Materno y Paterno, y que los hijos puedan venir cuando esos dos ecosistemas estén preparados.
Pensar en nuestra estabilidad emocional, laboral; en la posibilidad de revindicarla. Si hablamos de Ecosistemas no podemos obviar según qué condiciones laborales y por qué no decir:

-Madres que hacen turnos de noche
-Madres que se levantan de madrugada
-Madres que permanecen de pie 8 horas.
-Madres que trabajan con ordenadores 8 horas. -Madres que viajan kilómetros y kilómetros diarios.

No olvidemos que ese ser embrión-feto va a nutrirse emocionalmente y físicamente de nosotras-os.

¿Es posible acercarnos a sentir lo que puede ser, estar dentro del cuerpo de alguien, siendo nutridos y arropados?. El feto no tiene psiquismo pero sí una memoria celular, por este motivo el concepto de expansión del Biosistema Materno es importante y en concreto, un útero expansivo, energético, que pulsa, incide directamente sobre el embrión-feto. Es lógico ¿no?
Imaginaros por un momento un útero recogido, espástico. ¿Cómo puede sentirse el embrión en su interior?. Ciertamente los miedos, las angustias, las situaciones no elaboradas inciden directamente sobre el diafragma del Embrión-Feto, siendo esto una función de vital importancia en este tiempo, como afirmaba Gessell en su libro “Embriología de la conducta”: “El hombre crece, la conducta se desarrolla”. Así pues, vemos pelvis adultas retraídas aparentemente sin saber su origen, y sin embargo es posible que sean debidos a bloqueos diafragmáticos, motivados por situaciones de angustia prenatales y postnatales. Tener en cuenta los aspectos emocionales durante el embarazo, parto y crianza implica ya de por sí, hacer Profilaxis, prevención ya que:

Ser consciente

vivir

sentir la impotencia

la rabia
la tristeza
el miedo sin culpa, implica ya la toma de conciencia; Poder llorar ante la sensación

de abandono vivido por la propia madre y sanar heridas, ya que esta emociones estaban, viven con nosotros y no podemos obviarlas, pero tampoco quiero hablar desde el idealismo, sino pisando tierra.
Hoy lo que nos venden es: No me entero de nada, ni quiero enterarme. Para qué sufrir ni durante el embarazo-parto, ni en la crianza.

Pero señores, la vida sin emoción no es vida. ¿Cómo es posible que pasemos horas sin sentir nada? ¿Cómo puedes enfrentarte al parto sin sentir nada?

El hecho de ser conscientes de la emoción, el no negarla, el saber que está ahí, viva; el expresarla y vivirla facilita la buena dinámica fetal y esto tiene repercusiones tanto durante el embarazo, el parto como durante la crianza.
W. Reich afirmaba que lo que ahoga al niño es un útero tenso, espasmódico, contraído. Esto implica una falta de O2 y un aumento del CO2. En una ocasión, una mujer en el transcurso del trabajo de su parto, pudo expresar ese miedo que sentía a lo desconocido, a la incógnita de sus orígenes; Dar a luz supone conectar con esos miedos. Una vez pudo elaborarlo y vincularlo, pudo parir.

Asimismo en nuestros grupos facilitamos que el hombre se embarace, que pueda vivir y expresar las emociones y sentimientos que les provoca esta nueva situación. El hecho de pasar sin enterarse de nada nos lleva a una situación de contracción, de no expansión, y esto queda reflejado en la respiración. Normalmente una respiración muy corta, pequeña y superficial, sin embargo la respiración profunda conlleva apertura, sentir lo que pasa en nuestro biosistema, pasa por conectar con la emoción, conectar con nuestro hijo-a y sentirlo tanto en el embarazo como en el parto. De esta forma, la anestesia separa a la mujer de su cuerpo, en un momento en el que justo tiene la enorme necesidad de sentir lo que está pasando. Madre y bebé no hacen el camino juntos. El parto es un proceso involuntario, implica un funcionamiento neuromuscular controlado por el Sistema Neurovegetativo, el parto es algo vivo, energético. Si se siente, si se vive el dolor, que no es más que un indicativo de que la musculatura se está abriendo, facilitaremos el contacto con la emoción que va ligada a ese dolor y que habitualmente es una rabia intensa, rabia pélvica. Así pues, se debe facilitar la expresión de la misma, ya que la propia expresión relaja la musculatura; de esa manera el proceso evolucionará más rápidamente.
Considero el parto, desde mi vivencia, como una gran experiencia EMOCIONAL. En nuestra Escuela utilizamos el Diagnóstico Individual y Diferencial de la estructura de carácter de la mujer, esto nos permite poder orientar el proceso durante el embarazo tanto como en el parto y la crianza. Junto con otros autores (Reich, Portman, Montagu), consideramos el parto como un pasaje, ya que el Feto Humano nace muy inmaduro. A través del estímulo que proporciona el masaje enérgico de las contracciones uterinas, se produce una acción sobre el sistema nervioso sensitivo y sobre los telerreceptores del bebé, lo que permite que nazca despierto, energetizado y activo, y busque seguir en contacto con su madre a través de la piel, del pecho y del pezón materno. Todo este proceso, a su vez, desencadena la puesta en marcha de complejos mecanismos hormonales, que agudizan el estado de alerta y acogida de la madre. Muchos bebés buscan los ojos, se miran, se reconocen, se olfatean, se huelen y se sienten como si continuaran en el interior del útero.

Es importante que el parto sea algo íntimo. Recuerdo a una mujer que el día de su parto dijo que a priori no quería anestesia, pero una vez ya en proceso de parto y con 5-6 centímetros de dilatación, le invadió el pánico al escuchar los gritos de otra mujer que en ese momento estaba pariendo. Estos factores se tendrían que tener en cuenta en los centros hospitalarios, ya que en esos momentos ni el feto ni la madre saben nada del mundo. Sólo les interesa la continuación de la sensación corporal, de recogimientos. Si hay alguna alteración de este proceso, se perturbará el segmento ocular y el diafragma. He constatado en mis prácticas obstétricas que los niños que nacen en condiciones de salud miran y están despiertos, vivos, mientras que los nacidos en condiciones más desfavorables parecen aletargados por la situación de sufrimiento que tienen. La angustia de nacimiento no se puede asociar a nada. Es una experiencia biofísica. Conectar con la mirada es el primer acto de existencia, así como el contacto con el latido cardíaco y el cuerpo de la madre y el padre. Un tiempo de angustia para un bebé sin conciencia de tiempo, puede suponer una eternidad. Es a través del contacto con la mirada y la succión como se permite la continuación de la función oral y se puede vivir la oralidad. Reich afirmó que se desarrolla la función nutricional a partir de que hay una función de placer sexual en la relación pecho -boca. En estos momentos el bebé no tiene hambre, tiene necesidad de contacto, de calor. Tiende a la búsqueda de placer sexual de relación vincular epidérmica, así mama y se nutre.
Sabemos que ese bebé humano nace sin ese psiquismo maduro y es a través y durante el primer años de vida cuando podrá ir realmente madurando el Feto Humano, al cual consideramos que nace a partir de los 9 meses-1 año de vida. Reich, Portman, Montagu, hablaron del Período Crítico Biofísico, considerando que el verdadero nacimiento se produce en este momento.
Durante el primer año el bebé no tiene la capacidad psíquica de distinguir el yo del no-yo, pero sí puede percibir el Ecosistema de su madre, su capacidad de pulsar y vivir el placer. Las separaciones de la madre acontecidas con anterioridad a los primeros 6 meses son vividas como separaciones de uno mismo, separaciones del yo, pudiéndose sentir angustia y vacío en los distintos momentos en que se siente separado. Debido a estos factores es importante tener en cuenta cómo se llevan a cabo estas separaciones. Asimismo hemos de tener en cuenta la resignación que va desarrollando el bebé para poder adaptarse, de esta manera genera comportamientos patológicos de carácter oral, como por ejemplo morder (rabia), y dependiendo de cómo los haya vivido podemos tener problemas anales. Así el niño-a a través de la vivencia de la oralidad irá madurando. La dirección de dicha maduración es cefalo-caudal y lo que en un principio es total dependencia de la madre posteriormente da lugar a una separación e independencia progresiva. Nosotros resumimos el proceso en cuatro fases:

-Fase Oral Primitiva. -Fase Oral Primaria. -Fase Oral Secundaria. -Fase Genital.

En el momento en el que se ha podido vivir una oralidad lo suficientemente satisfactoria que responde a las demandas instintivas de cada fase, se empieza a investir el propio cuerpo y la zona genital de la líbido que anteriormente estuvo centrada en la zona oral. Ello posibilita que podamos entender ese proceso de continuum y continuidad que se sitúa al interior de la evolución del yo.

Resumiendo, podemos considerar que la Fase Oral Primitiva (Período Fetal Embrionario) no se desarrolla tanto en torno a la boca, pero sí hay una nutrición continua del cuerpo de la madre, de su energía. Este período lo vincularíamos con la zona umbilical.
La Fase Oral Primaria se estructura hasta el primer año de vida y la Secundaria, desde el primer años hasta cerca de los 4 años, momento en el que se empezaría a desarrollar la genitalidad. En la Fase Oral Primaria existe una mayor necesidad del cuerpo de la madre, existe mucha más dependencia física sobre todo hasta los primeros 6 meses. A este respecto se habla del Período Fusional (Portman, Reich), Montagu habla de la inmadurez del bebé humano. Antropológicamente se ha dado un cambio en la posición bípeda, en relación a la postura en cuatro patas, lo cual ha imposibilitado gestaciones intrauterinas más largas, por eso mismo el bebé humano necesita de ese contacto epidérmico cercano a la madre, siempre que él lo pida, ya que la madre es vivida como parte de sí mismo. No hay diferenciación entre yo y el no-yo, entre el yo y el otro. Con lo cual la vivencia de la separación es dolorosa, origen de angustia y puede dejar huellas a la hora del desarrollo completo de la personalidad y de la maduración del yo. Hemos de tener en cuenta que todavía el bebé humano se encuentra en ese momento fetal, por lo tanto el pecho sigue siendo el cordón umbilical por donde nutrirse y sentir placer en ese momento de fusión con la fuente de su vida, que es la madre. Dependiendo de cómo sean esos momentos la presencia o no de la madre, puede favorecerse la génesis de estados de ansiedad y angustia. Realmente consideramos que el nacimiento del bebé tiene lugar cuando éste empieza a gatear, a dar sus primeros pasos. El parto, solamente es un pasaje, ciertamente, cuando el bebé va y viene gateando hacia su madre, hacia el grupo familiar es cuando realmente nace la mundo.

A partir del sexto mes se dan avances y cambios importantes, el niño inicia la incorporación de otros alimentos, la necesidad de la leche materna y lo que esa leche le reporta va cambiando. Todavía su forma de regularse sexualmente es básicamente oral, la líbido se haya muy centrada en la boca, esta relación con la boca existirá hasta los 2-3 años. A partir de ese momento se dará paulatinamente una erotización mayor a nivel genital. En ese período amplio de 1 a 3 años van ocurriendo cambios, es evidente que a partir de estos momentos es importante tener ciertos períodos de separación de la madre, donde los niños puedan vivenciar su propia autonomía, su propio “Yo”, su propio “No”: No a cosas de la madre, del padre.

Aquí se produce una primera desidentificación, pero de nuevo el bebé dice yo no soy tú, pero ven aquí que tu sigues siendo mi fuente de regulación y eres mi objeto amado.
Con respecto a la demanda del pecho materno, la intensidad va disminuyendo, pero sí es cierto que suele haber alarma familiar cuando la demanda nocturna del pecho no disminuye, ya que durante el día el niño-a tiene interés por otras cosas, la motricidad, la vivencia de su cuerpo, el placer por muchas otras cosas. Poco a poco cuando la vivencia de la oralidad es satisfactoria aproximadamente hacia los 3 años, se observa que disminuye ese deseo de ir al pecho y aumenta su interés por la masturbación, por la genitalidad, por sus genitales y por el juego con los otros niños. Es el momento de estar maduro para compartir y entrar paulatinamente en el mundo social e iniciar la socialización.

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